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La inteligencia emocional es necesaria en el ámbito académico y laboral.

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La satisfacción y rendimiento académico esta relacionado con la capacidad de nuestros alumnos de saber gestionar sus emociones, su autoestima y las interacciones sociales que surgen en su entorno escolar. Estas demandas, lo son también en su futuro entorno profesional, tanto en el acceso al empleo como el mantenimiento del mismo.

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Resulta evidente que las competencias personales y profesionales que trabajamos con nuestros alumnado de Formación Profesional, son el mismo objeto de desarrollo profesional abordado por las empresas e instituciones con sus empleados.

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Creemos necesario trabajar de una forma práctica y significativa estas competencias desde el aula para fomentar una cultura preventiva que permita mejora el bienestar de nuestros alumnos y próximos trabajadores.

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En resumen, la gestión emocional es fundamental tanto en el cuidado como en la economía social, ya que contribuye a la mejora del bienestar de los trabajadores, la calidad de los servicios y la sostenibilidad de las organizaciones. Además, reduce riesgos psicosociales y económicos, lo que beneficia tanto a las personas involucradas como a la comunidad en general. 

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